La cuestión nuclear en Corea

LA CUESTIÓN NUCLEAR EN COREA

Por Mario Medranda, Comisario Nacional de la KFA


En los últimos días, podemos leer en los medios de todo el mundo multitud de noticias acerca de la situación en la Península Coreana, siendo el denominador común una condena general al programa nuclear de la República Popular Democrática de Corea así como a sus pruebas balísticas, donde se presenta a este país como una amenaza para la paz mundial. Los gobiernos de los países alineados con Occidente, principalmente con los EEUU, están condenando uno tras otro a la RPDC, así como sumándose a los paquetes de sanciones impulsados por el Consejo de Seguridad de la ONU. Lo más grave radica en que la retórica belicista de EEUU es cada vez mayor con amenazas explícitas de destruir al país, moviendo cada vez mayor número de tropas y armamento a la Península Coreana y aumentando aún más las tensiones ya existentes.


Lo cierto, es que detrás de todas estas informaciones difundidas por los medios hegemónicos del capital, se encuentra una realidad radicalmente distinta, pues la verdadera amenaza para la paz mundial son los propios EEUU, mientras que la RPDC desarrolla de forma legítima sus fuerzas armadas nucleares exclusivamente con fines defensivos y disuasorios, frente a la amenaza muy real que representa el imperialismo estadounidense. En los siguientes párrafos vamos a exponer hechos históricos sobre la cuestión nuclear en Corea para que se pueda entender de forma clara todas estas cuestiones y el posicionamiento de la RPDC.

Para entender todo el conflicto debemos remontarnos a la Guerra de Corea, que tuvo lugar entre 1950 y 1953. Este conflicto, conocido también como la “Guerra Olvidada” en Occidente, fue uno de los más brutales del siglo XX. A lo largo de los 3 años que duró, los EEUU aplicaron una política de tierra quemada contra la RPDC, llegando a lanzar alrededor de 635.000 toneladas de explosivos sobre este pequeño país, incluyendo un uso extensivo del napalm e incluso recurriendo a las armas bacteriológicas. Se estima que a lo largo del conflicto se llegó a exterminar entre un 20-30% de la población coreana, lo que es un claro indicador de la barbaridad y los crímenes realizados por EEUU contra el pueblo coreano, crímenes que por supuesto nunca han sido juzgados ni se ha aplicado condena ni sanción alguna a nadie. Para colmo, en el contexto de esta orgía de muerte y brutalidad, el General Douglas MacArthur llegó a solicitar el uso de armas atómicas, siendo finalmente depuesto por su propio gobierno.

Una vez finalizada la guerra tras la firma del Acuerdo de Armisticio el 27 de julio de 1953, EEUU incumplió sucesivamente los acuerdos de este tratado, manteniendo las tropas en el Sur de Corea e introduciendo cada vez más cantidad de armamento. Finalmente, el 15 de julio de 1957, EEUU anuncia la introducción de armamento nuclear en Corea del Sur, teniendo para el final de la década un cañón atómico de 280 mm y misiles nucleares “Honest John” entre otros. A esto hay que sumarle la ubicación de armas atómicas como “Nike Hercules” y “Hawk” en la década de los 60, llegando a tener más de 1000 armas nucleares para 1975 y aumentando aún más el número de ojivas y bombarderos nucleares para la década de 1980. Además, desde los 60 se realizan también maniobras militares agresivas cada año en la parte Sur, donde se simula la invasión del Norte, simulacros nucleares y el asesinato de sus líderes sin ningún tipo de reparo.

A pesar de todo esto, en 1985 la RPDC firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear, renunciando a este tipo de armas para cualquier fin. Pero fue en la década de 1990 cuando las cosas cambiaron radicalmente. Con la desintegración de la URSS y los países del campo socialista, EEUU definió la Península Coreana como el siguiente campo operacional, y utilizó como excusa la construcción de reactores nucleares con fines pacíficos para amenazar con bombardearlos e incluso con una intervención militar, por lo que la RPDC amenazó con retirarse del Tratado de No Proliferación y desarrollar su propio programa nuclear.

Tras una serie de negociaciones, el 21 de octubre de 1994 se firmó en Ginebra el Marco Acordado EEUU-RPDC, por el cual la RPDC se comprometía a desmantelar sus reactores nucleares a cambio de la normalización de las relaciones, el levantamiento de las sanciones, recibir combustible y un reactor de agua ligera con el cuál sería muy difícil desarrollar armamento nuclear. Desde el primer momento la RPDC cumplió con lo acordado y canceló sus actividades nucleares, pero por el contrario las administraciones norteamericanas pusieron continuas trabas y tras 8 años no habían cumplido ni un solo punto del acuerdo.

Finalmente, con la inclusión de la RPDC en el llamado “Eje del Mal”, ante la reciente invasión de Afganistán por parte de EEUU y con la amenaza de invasión planeando sobre el pueblo coreano, finalmente el gobierno norcoreano decide retirarse del Tratado de No Proliferación en 2003 e inicia su programa nuclear con fines defensivos. Incluso en esta situación, en 2005 volvió a ofrecer una vez más la detención de su programa nuclear a cambio de retomar los acuerdos de 1994 y que EEUU firmará una paz definitiva que sustituya al armisticio, pero volvieron a rechazarlo y obligaron a la RPDC a desarrollar permanentemente su programa nuclear hasta el día de hoy.

Por tanto, teniendo en cuenta todo lo expuesto anteriormente, la RPDC está en todo su derecho a desarrollar su legítimo programa nuclear defensivo y los pueblos progresistas del mundo deben condenar las sanciones y la amenaza militar de EEUU y sus aliados, así como la hipocresía de los gobiernos y medios alineados con ellos. La RPDC ha hecho todo lo que está en sus manos para conseguir la paz, pero no la va a mendigar. Mientras EEUU no acepte firmar un acuerdo de paz definitivo y parar sus maniobras militares anuales, las fuerzas armadas nucleares de la RPDC continuarán desarrollándose y se harán aún más pruebas nucleares y balísticas en el futuro, sin importar ni las sanciones ni las presiones.

Fuentes:

– Voz de Corea (2016); Autor del “Diferendo Nuclear” de la Península Coreana.

– Ann Garrison (16 aug 2017); Locked and Loaded: War with North Korea Cannot be Contained but Must Be Prevented, An Interview with K.J. Noh.

– US-DPRK Agreed Framework (21 de octubre de 1994).

THE NUCLEAR QUESTION IN KOREA


In recent days, we can read in the media around the world a lot of news about the situation on the Korean Peninsula, where the common denominator is a general condemnation of the Democratic People’s Republic of Korea’s nuclear program as well as its ballistic tests, where it is presented as a threat to world peace. The governments of the countries aligned with the West, mainly with the US, are condemning one after another the DPRK, as well as they are adding to the sanctions packages promoted by the UN Security Council. What is most serious is that the US bellicose rhetoric is increasing with explicit threats about destroying the country, moving more and more troops and armament to the Korean Peninsula and increasing even more the existing tensions.

The truth is that behind all the information disseminated by the hegemonic media of capital, there is a radically different reality, since the real threat to world peace is the US itself, while the DPRK legitimately develops its armed nuclear forces only for defensive and dissuasive purposes, against the very real threat that US imperialism represents. In the following paragraphs we are going to present historical facts about the nuclear issue in Korea so that all these issues and the position of the DPRK can be clearly understood.

To understand the whole conflict we must go back to the Korean War, which took place between 1950 and 1953. This conflict, also known as the “Forgotten War” in the West, was one of the most brutal of the twentieth century. Over the three years it lasted, the United States applied a scorched earth policy against the DPRK, launching about 635,000 tons of explosives over this small country, including an extensive use of napalm and even resorting to bacteriological weapons. An estimated 20-30% of the Korean population was exterminated, a clear indicator of the barbarity and crimes committed by the US against the Korean people, crimes that of course have never been tried, and no one has been convicted or punished. To top it all, in the context of this orgy of death and brutality, General Douglas MacArthur even asked for the use of atomic weapons, and was eventually deposed by his own government.

Once the war ended after the signing of the Armistice Agreement on July 27, 1953, the United States successively failed to comply with the treaty agreements, keeping troops in South Korea and introducing more and more weapons. Finally, on July 15, 1957, the US announces the introduction of nuclear weapons in South Korea, having by the end of the decade an atomic cannon of 280 mm and nuclear missiles “Honest John” among others. To this must be added the introduction of atomic weapons such as “Nike Hercules” and “Hawk” in the 1960s, reaching more than 1000 nuclear weapons by 1975 and further increasing the number of nuclear warheads and bombers in the 1980s.

In spite of all this, in 1985 the DPRK signed the Nuclear Non-Proliferation Treaty, renouncing to this type of weapons for any purpose. But it was in the 1990s that things changed radically. With the disintegration of the USSR and the countries of the socialist camp, the United States defined the Korean Peninsula as the next operational field, and used as an excuse the construction of nuclear reactors for peaceful purposes to threaten to bombard them and even with a military intervention, so the DPRK threatened to withdraw from the Non-Proliferation Treaty and develop its own nuclear program.

Following a series of negotiations, the US-DPRK Agreed Framework was signed in Geneva on 21 October 1994, by which the DPRK undertook to dismantle its nuclear reactors in return for normalization of relations, lifting of sanctions, fuel oil and a light water reactor with which it would be very difficult to develop nuclear weapons. From the first time, the DPRK complied with the agreement and canceled its nuclear activities, but on the contrary, the US administrations placed continuous obstacles and after 8 years they didn´t complied a single point of the agreement.

Finally, with the inclusion of the DPRK in the so-called “Axis of Evil”, the recent US invasion of Afghanistan and the threat of invasion over the Korean people, the North Korean government finally decided to withdraw from the Non-Proliferation Treaty in 2003 and started its nuclear program for defensive purposes. Even in this situation, in 2005 once again they offered to detain their nuclear program in return for resuming the 1994 agreements and that the US will sign a definitive peace to replace the armistice, but they again rejected it and forced the DPRK to develop permanently its nuclear program to this day.

Then, having in mind everything exposed above, the DPRK is fully entitled to develop its legitimate defensive nuclear program and the progressive peoples of the world must condemn the sanctions and the military threat of the US and its allies as well as the hypocrisy of governments and global media aligned with them. The DPRK has done everything in its hands to achieve peace, but it will not beg for it. As long as the US does not agree to sign a definitive peace agreement and stop its annual military maneuvers, the DPRK’s nuclear armed forces will continue to develop and more nuclear and ballistic tests will be made in the future, regardless of sanctions or pressure.