¡No más sanciones a la Corea Socialista!

Por Mikel Vivanko, Delegado Oficial de la Asociación de Amistad con Corea (KFA).

Terminan los Juegos Olímpicos de Invierno y el balance es bastante positivo para la República Popular Democrática de Corea. Las dos Coreas han desfilado juntas tanto en la ceremonia de apertura como en la de clausura, han entrenado conjuntamente, han competido unidas, han mostrado la bandera de la Reunificación, se han reunido al más alto nivel, etc.

Ha habido, no obstante, actitudes hostiles e irresponsables por parte de medios de comunicación y partidos políticos estadounidenses y surcoreamos que alertaban de una posible “invasión propagandística” y “comunista” por parte de la RPDC; como si no tuviésemos suficientemente claro de dónde procede la invasión ideológica, psicológica y cultural en todo el planeta (no hay más que ver las actuaciones de las “boy bands” surcoreanas).

Los EEUU hablan de retomar las maniobras conjuntas en la Península Coreana, es decir, volver a lo de siempre una vez pasado el buen rollo de las Olimpiadas; para ellos, eso del deporte y sus valores solidarios no significan nada (aparte de muchas medallas). Para la RPDC sí ha sido una victoria real, el avance en el camino hacia la paz.

La RPDC propuso un diálogo directo con EEUU, algo que incluso sería la solución del problema coreano a ojos, por ejemplo, de la República Popular China, en recientes declaraciones de su ministro de exteriores. EEUU aceptó, pero justo antes de la reunión (que iba a tener lugar en Corea del Sur), declaró que en la RPDC no se aseguran los derechos humanos y que hay que imponer más sanciones. La reunión se dio por cancelada.

EEUU no ha podido soportar quedar al margen de un conflicto en la palestra internacional, ha sentido infantilmente en sus carnes lo que sucede realmente: ya nadie les aguanta. A nadie les gusta.

Pero es que además se ha dado un hecho histórico: los EEUU han impuesto sanciones a la RPDC en un momento de total distensión, de acercamiento, de diálogo y de actitud pacífica entre las dos Coreas. La RPDC no ha hecho absolutamente nada, más que tratar el asunto cara a cara con sus compatriotas coreanos. Han sido las sanciones más duras en su historia, el propio Donald Trump así lo ha asegurado, añadiendo que estas sanciones “esperan recoger sus frutos”… Y ya sabemos cuáles son los “frutos” de la “diplomacia” estadounidense: la muerte de personas.

Qué más da lo que haga o deje de hacer la RPDC: las brutales sanciones y el bloqueo violento llegan tranquilamente, sin motivo aparente. Quizás hubiese pasado exactamente lo mismo si la RPDC hubiese probado algún tipo de armamento defensivo. Es algo, por tanto, a tener muy en cuenta.

Ayer mismo Trump volvió a decir cosas: “ellos quieren hablar, y nosotros también queremos hablar, pero sólo bajo las condiciones adecuadas. De lo contrario, no hablaremos”. Es decir, nada nuevo. “Veremos lo que ocurre: esa es mi actitud”. Es decir, su actitud es ver lo que ocurre.

Otro ejemplo claro: EEUU ha acusado a China de ser “imperialista” con respecto a América Latina, poniendo de relieve una de las típicas maneras de intentar salvarse de algo que claramente uno mismo ha hecho: culpar a otro.

Los antiimperialistas del mundo deberíamos de tomar nota de todo ello, identificar de dónde viene el peligro, saber cuál es la verdadera amenaza, y defender unidos a los pueblos progresistas del planeta que luchan por la independencia y el socialismo. Esta es nuestra tarea histórica.