Declaración del portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular Democrática de Corea

Desde el Grupo de Estudio de la Idea Juche (GEIJ) de Madrid, apoyamos la siguiente resolución, y nos sumamos a ella solidariamente:

Declaración del portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular Democrática de Corea.

La Cumbre y Conversaciones RPDC-EE.UU., efectuadas el año pasado en Singapur por primera vez en la historia, fueron una oportunidad eventual que reviste gran significado en promover la paz y la estabilidad de la Península Coreana y la región, e impulsar la corriente histórica de la reconciliación y cooperación.

La Declaración Conjunta del 12 de Junio RPDC-EE.UU., firmada en esa ocasión, comprobó en realidad el hecho de que aunque sean los países que mantienen las relaciones más hostiles, pueden abrir ancho camino hacia el establecimiento de nuevas relaciones, si toman una audaz decisión política para la paz y la estabilidad, anteponiéndolas a todo. Por esta razón, el documento fue aplaudido por todos los países y todos los pueblos del mundo.

Como reconoce la sociedad internacional, el gobierno de la RPDC hizo incesantes esfuerzos durante el año pasado por establecer nuevas relaciones RPDC-EE.UU. aclaradas en el documento, establecer el sistema de la paz permanente y duradera en la Península Coreana y realizar la desnuclearización de este procurrente, e hizo todo lo posible tomando primero las medidas prácticas que requieren una determinación estratégica.

Pero EE.UU. expuso más abiertamente su intención de aplastar a la RPDC con la fuerza, haciendo vista gorda durante el año pasado a la ejecución de la declaración conjunta, e insistiendo en la renuncia nuclear unilateral de la contraparte.

En la segunda Cumbre celebrada en Hanoi, Vietnam, bajo la gran atención y esperanza de todo el mundo, EE.UU. se obstinó en la “renuncia nuclear, primero”, perdiendo así la oportunidad difícilmente preparada, lo que eclipsa la perspectiva del diálogo bilateral.

Si el país norteamericano hubiera hecho alguna cosa necesaria para la resolución del problema, aunque sea mínima, con la posición seria y la actitud sincera de implementar la Declaración, habría alcanzado considerable progreso en la desnuclearización de la Península Coreana.

En su histórico discurso de orientación política, el Presidente del Comité de Estado de la RPDC dijo que, como el sentimiento de hostilidad se ha arraigado por mucho tiempo entre los dos países, para poner en práctica la Declaración es necesario que ambos releguen a un nivel secundario sus pretensiones unilaterales y encuentren vías más constructivas de resolver el problema, que concuerden con los intereses de cada cual. Agregó que, para ello, es primordial que EE.UU. deseche su antigua actitud y se nos acerque con una nueva.

La Declaración Conjunta del 12 de Junio RPDC-EE.UU. deviene un compromiso firmado por dos países ante el mundo y la humanidad y una tarea a ser asumida juntamente por ambas partes.

Son invariables nuestra posición y voluntad de ser fiel a la ejecución de la declaración firmada por los líderes de dos países en la primera Cumbre RPDC-EE.UU., apreciándola en el futuro también.

Sin embargo, si una parte del diálogo, o sea, EE.UU., sigue recurriendo a la política hostil a la RPDC, es difícil prometer el destino de la Declaración Conjunta.

La respuesta de EE.UU. a nuestra posición imparcial decidirá la vigencia o invalidez de la Declaración Conjunta.

Con motivo del primer aniversario de la publicación de la Declaración Conjunta del 12 de Junio RPDC-EE.UU., el país norteamericano debe evocar el año pasado y meditar cuál es la correcta opción estratégica, antes de que sea tarde.

Sería mejor que EE.UU. tome otra actitud y responda a nuestra exigencia cuanto antes.

Nuestra paciencia también tiene su límite.

4 de junio de Juche 108 (2019)

Pyongyang