Concepto de la moral

El Dirigente Kim Jong Il dijo:

“El concepto revolucionario de la moral es el punto de vista y la actitud en cuanto a la norma de acción de los hombres, basada en la conciencia revolucionaria.”    El hombre social es un ser de conciencia revolucionaria.

La conciencia revolucionaria es el alma bella y la responsabilidad de apreciar la vida y los intereses colectivos más que los individuales y obedecer a los deberes morales que asume ante el partido y la revolución, la patria y el pueblo.

El punto de vista y la actitud sobre las normas de la conducta social y la moral revolucionaria, basadas en la conciencia revolucionaria, constituyen el concepto revolucionario de la moral.

Esto es el punto de vista y la actitud de apreciar los intereses colectivos más que los individuales y estimar muy justo dedicarse al colectivo.

El individuo no puede vivir fuera del colectivo, por lo que los intereses colectivos son más preciosos que los individuales. Esto es la moral que la gente debe guardar en sus relaciones con el colectivo.

Es importante, en las relaciones morales entre el colectivo y el individuo, ser fiel al partido, al líder y a las masas. Son fundamentales las relaciones entre el individuo y el colectivo: el líder, el partido y las masas.

Las masas populares forman el colectivo y el líder y el partido las delegan: el primero por ser núcleo del cuerpo político-social y el segundo por desempeñar la función vertebral en sus actividades. Por lo tanto, la moral revolucionaria se debe verificar en la fidelidad al líder, al partido y a las masas.

También es importante amar a la patria y la fortuna social y abnegarse a la patria.

El concepto revolucionario de la moral es el punto de vista y la actitud de hacer tomar por la obligación moral amarse y ayudarse con camaradería dentro del colectivo.

A diferencia de las relaciones entre el colectivo y los individuos las relaciones entre éstos son iguales e independientes. Las relaciones entre los revolucionarios son, al mismo tiempo, del amor camaraderil.

Es importante en las relaciones entre los individuos apreciar la camaradería y la obligación revolucionarias entre los compañeros.

El que ama y trata con sinceridad al camarada revolucionario puede ser fiel a la revolución. Por lo tanto, conocer si uno sabe o no observar la obligación revolucionaria entre los camaradas constituye el primer paso para el aprecio de la fidelidad al partido y la revolución.

Asimismo es importante apreciar el amor parentesco entre los familiares convirtiéndolo en el amor camaraderil.

Las relaciones familiares son consanguíneas, por lo que tienen peculiaridades que las distinguen de las sociales. De todos modos las familiares son sociales, de manera que rige la obligación moral vigente en la sociedad. Hay que apreciar el amor entre los esposos, los padres y los hijos, los hermanos convirtiéndolo en el amor auténticamente camaraderil.

Además es importante observar la etiqueta en la vida social.

Ser cortés con la gente y ayudar al viejo, el niño, la mamá con bebé, el inválido, etc. constituyen uno de los bellos rasgos revolucionarios que nacen de la característica propia de la sociedad socialista.