Sobre el discurso de apertura del VIII Congreso del PTC.

El Grupo de Estudio de la Idea Juche (GEIJ) de Madrid ha leído, estudiado y analizado detenidamente el discurso inaugural del Comandante Supremo, Camarada Kim Jong Un, con motivo del VIII Congreso del Partido del Trabajo de Corea.

En él, el Estimado Mariscal destaca la importancia del avance transcurrido desde el anterior Congreso, que fue hace cinco años, período en el cual la fuerza del país y su consideración en la escena internacional no han hecho sino crecer.

Las condiciones existentes actualmente tanto a nivel local como internacional implican un profundo cambio que es necesario conocer y aprovechar para profundizar más aun en el socialismo; esto es algo que hace del PTC un partido vivo, que es capaz de actuar ante los retos existentes, y que reacciona buscando siempre el bien del pueblo coreano.

Para ello es necesario hacer un balance riguroso de los cinco años transcurridos, sacar conclusiones correctas tanto de lo bueno como de lo malo, y profundizar más aún en el desarrollo y  en los triunfos de socialismo según la Idea Juche.

Se deben tomar decisiones con la  idea de cumplir de forma ineludible objetivos adecuados para toda la población; dichos objetivos son posibles solamente con la unión de todos marchando por el mismo camino, para lo cual es imprescindible analizar los defectos sin rehuir su confrontación, ya que sólo enfrentándose a ellos será posible enmendarlos y salir victoriosos.

Es importante la labor que se ha hecho de averiguar la realidad existente siempre con la idea en mente de procurar que las masas populares sean el verdadero motor de la revolución coreana: sin ellas nada es posible.

También ha sido importante la revisión de la organización del Partido y adaptarlo a la realidad actual eliminando ciertas deficiencias y mejorando, por ejemplo, su capacidad financiera.

Ha sido muy importante y destacable la labor del pueblo coreano ante la pandemia mundial, que ha realizado el máximo esfuerzo para impedir su avance en la RPDC aún en los momentos más duros, como los protagonizados durante los últimos tifones, momento en el cual el pueblo coreano ha funcionado como un bloque monolítico en la ayuda y defensa de los compatriotas afectados por los mismos.

Destacamos las siguientes frases del Estimado Mariscal:

“El Comité Central del Partido ha declarado ante el mundo que hará del presente evento un congreso que trabaja, lucha y avanza.

Con ello les ha prometido a sus militantes y el pueblo hacer un balance riguroso e imparcial de las labores llevadas a cabo por el Comité Central durante el período que revisamos, volver a definir concretamente el correcto rumbo de lucha y las tareas dirigidas a obtener nuevos triunfos en la construcción del socialismo a nuestro estilo, y adoptar medidas sustanciales correspondientes.

Nos corresponde fomentar y extender más los triunfos y éxitos que nos han costado sangre y sudor, al tiempo que prevenir que se repitan las lecciones dolorosas.

En particular, tener el valor de admitir los defectos que, de no subsanarlos, se transformarán en mayores tropiezos y escollos, y adoptar medidas drásticas para no volver a incurrir en los mismos.

A este efecto, organizó la comisión central de inspección no permanente y envió a sus integrantes a instancias inferiores con la misión de estudiar la situación real y atender a las opiniones de militantes obreros, campesinos e intelectuales.

Durante los preparativos del Congreso los departamentos del Comité Central del Partido y otras organizaciones partidistas de todo el país presentaron al Buró Político y al comité preparatorio del Congreso las sugerencias constructivas y concretas sobre los objetivos y planes de lucha, junto con el balance de sus quehaceres en los últimos cinco años.

Este proceso nos patentizó una vez más la gran verdad de que las masas son precisamente nuestras excelentes maestras y nos convenció de que hicimos muy bien en prestarle oídos a los criterios de las organizaciones y miembros partidistas como uno de los preparativos del Congreso.

Fue el VI Pleno del VII Período del Comité Central del Partido, celebrado en agosto pasado, que decidió convocar esta magna cita partiendo de un profundo análisis y evaluación del nuevo giro que toma nuestro proceso revolucionario y los imperativos de las condiciones objetivas y subjetivas.

Su convocatoria en una circunstancia tan compleja como la actual deviene un acontecimiento político de gran trascendencia tanto en vista de la influencia que pueda ejercer sobre el cambio y desarrollo de la situación interna y externa como en atención a la perspectiva de lucha de nuestro Partido en poder en un sistema socialista.

A partir del principio de hallar la solución de todos los problemas atribuyendo los defectos no a otros sino a nosotros y fortaleciendo nuestro papel, el presente Congreso se ha propuesto analizar y revisar de forma global y exhaustiva nuestras experiencias, lecciones y errores durante el período que examinamos y, sobre esta base, determinar metas y tareas científicas de lucha que podemos y debemos cumplir infaliblemente.

Nos hallamos en un punto de gran viraje que conduzca a una nueva fase de victoria la causa revolucionaria del Juche iniciada en el monte Paektu, en un momento decisivo que extienda a 80 años los 75 de la gloriosa historia del Partido del Trabajo de Corea en el poder. Estamos presentes aquí representando el destino, el futuro, la inteligencia y el talento de millones de militantes y decenas de millones de coreanos.

Los delegados están compuestos por 1.959 funcionarios partidistas y políticos, 801 cuadros estatales, administrativos y económicos, 408 militares, 44 directivos de las organizaciones de trabajadores, 333 funcionarios de los sectores de las ciencias, la educación, la salud pública, el arte, la cultura, los medios de difusión masiva y 1.455 trabajadores ejemplares.

Un diez por ciento de ellos, o sea, 501, son mujeres.

También asisten al congreso 2.000 observadores.

Jurando solemnemente, en representación de todos los participantes a este evento celebrado por octava vez en la sagrada historia del Partido, que el mismo será literalmente fiel a la ideología y causa revolucionarias de los grandes camaradas Kim Il Sung y Kim Jong Il, convencido de que será un punto de apoyo y un jalón histórico para el salto trascendental en la consolidación de nuestro Partido, el logro de la causa socialista, el fortalecimiento del poderío nacional y el mejoramiento de la vida de la población, y en espera de la participación sincera, responsable y activa de todos los delegados, declaro inaugurado el VIII Congreso del Partido del Trabajo de Corea.”