Para comprender correctamente el nacionalismo

Para comprender correctamente el nacionalismo”.

De cara al próximo Día de la Estrella Luminosa (16 de febrero), el Grupo de Estudio de la Idea Juche (GEIJ) de Madrid ha leído y estudiado esta obra fundamental escrita en febrero de 2002 por el Su Excelencia el Querido Dirigente, Camarada Kim Jong Il. Hemos querido así hacer un homenaje en el aniversario de su nacimiento, así como entender mejor el concepto de nacionalismo, concepto que suele ser a veces controvertido entre los comunistas. Por supuesto cada cual tiene su propia concepción, pues es un tema bastante amplio, pero en este caso exponemos y analizamos la postura del Dirigente.

En primer lugar, el Dirigente Kim Jong Il opina que solo desde una correcta comprensión del nacionalismo es posible lograr la unidad de la nación y defender sus intereses. Dentro del marco relacionado con Corea, esta es una cuestión muy importante, pues no debemos olvidar que el Dirigente habla desde la perspectiva de una nación dividida artificialmente por el imperialismo yanki, y que el deseo de Reunificación de la Península, de forma pacífica y sin injerencia extranjera, es un anhelo de la gran mayoría de los connacionales coreanos y coreanas. Ya el Presidente Eterno, Su Excelencia Kim Il Sung, abogaba por la idea de un país con dos sistemas: la República Confederal Democrática de Koryo. En este sentido, el Dirigente Kim Jong Il nos recuerda en todo momento la Declaración Conjunta Norte-Sur del 15 de Junio, firmada en 2000.

Cada nación, formada en distintas épocas, es un grupo social constituido y consolidado a lo largo de la historia, sobre la base de la identidad sanguínea, lingüística, regional y cultural, y consta de diversas clases y sectores sociales.

Tras esta definición, el Dirigente comenta que todos los individuos poseen una identidad nacional y una identidad clasista, y que están estrechamente vinculadas. Si bien las clases poseen diferencias a causa de su situación socio-económica, las personas coinciden en la defensa de su independencia e identidad nacional:

El amar a su nación, apreciar sus peculiaridades e intereses y aspirar a su desarrollo y prosperidad, representa la idea, el sentimiento y la psicología comunes de sus componentes, cuyo reflejo es precisamente el nacionalismo.

El Dirigente nos dice que el amar y defender los intereses de la nación es capaz de forjar el carácter progresista del nacionalismo.

En el pasado el nacionalismo se veía como un ideario que abogaba por los intereses de la burguesía, al haberse apropiado ésta del concepto. En un momento dado, el nacionalismo servía a los intereses de la burguesía, y en algunos países capitalistas en la actualidad aún lo hace. Para asegurar su dominio, la burguesía utiliza el nacionalismo como un instrumento ideológico.

En las relaciones con otros países y naciones, el nacionalismo se manifiesta como egoísmo nacional o exclusivismo, o como chovinismo de gran potencia. Es un ideario de índole reaccionaria que siembra el antagonismo y discordia entre los países e impide el desarrollo de las relaciones amistosas entre los pueblos de la Tierra.

Efectivamente, el Dirigente afirma que el comunismo defiende los intereses de la clase obrera así como los de la nación, con lo que el nacionalismo entendido como el amor a la patria es un sentimiento inherente al comunismo que hace que ambos conceptos se unan.

El nacionalismo no está en contradicción con el internacionalismo. Internacionalismo es ayudarse, apoyarse y solidarizarse entre los países y naciones. Dado que existen fronteras entre los países y diferencias de nacionalidades, y el proceso revolucionario y constructivo se efectúa por unidad de la nación, el internacionalismo representa las relaciones entre los países, las naciones, y tiene como premisa el nacionalismo.

Es en este sentido que el internacionalismo se puede entender como el apoyo y la defensa de los pueblos oprimidos del planeta. La solidaridad internacionalista es el frente común en la lucha contra el imperialismo.

Si uno es indiferente al destino de su país y pueblo, no puede ser fiel al internacionalismo. Los revolucionarios de cada país deben ser leales al internacionalismo mediante los empeños, ante todo, por el desarrollo y la prosperidad de su nación.

Ya el Presidente Kim Il Sung afirmaba: “para ser uno comunista debe ser primero un verdadero nacionalista.” Habiendo creado la Idea Juche, y empuñando así su bandera, el Presidente definió como progresista la esencia y el carácter del nacionalismo.

Acerca de su padre, el Dirigente Kim Jong Il comenta:

Coordinando de modo más correcto el espíritu de clase con la nacionalidad, y el socialismo con el destino de la nación, realizó la alianza entre los comunistas y nacionalistas, consolidó con firmeza los terrenos de signo nacional y clasista del socialismo de nuestro país, y condujo a los nacionalistas por el camino de la construcción socialista y la reunificación de la Patria.

De nuevo, esta percepción de nacionalismo conecta con la campaña por la Reunificación de Corea.

El Dirigente recuerda cómo en la época de la Lucha Armada Antijaponesa, numerosos nacionalistas rompieron con su pasado y tomaron el camino patriótico por la unidad nacional y la reintegración del país, aliándose así con el comunismo.

De nuevo refiriéndose al Presidente Eterno:

El Gran Líder no solo apreció y defendió la independencia del pueblo coreano, sino también la de los demás pueblos del planeta, e hizo todos los esfuerzos tanto por nuestra revolución como por la causa de realizar la independencia en el mundo. Fue el más firme comunista, patriota sin igual, nacionalista auténtico y a la vez ejemplo de internacionalista.

Consideramos que no hace falta enumerar los incontables ejemplos pasados y actuales de solidaridad internacionalista que la República Popular Democrática de Corea ha llevado adelante desde su fundación, algo sobradamente demostrado por la Historia.

Irónicamente, en la actualidad son justamente los imperialistas los que abogando por la llamada “globalización”, solo para hacer prevalecer precisamente sus intereses como nación sobre los de las otras naciones, incluso para facilitar su expolio. Es puro colonialismo, un nacionalismo prepotente, egoísta y ofensivo al que se enfrenta otro tipo de nacionalismo, el que defiende la independencia, su identidad nacional y su cultura, en ocasiones oprimidas y reprimidas durante generaciones. Así, la globalización es un intento de lavado de imagen, un juego de palabras, un artificio, una mentira más de los imperialistas y del capitalismo en general.

En el mundo de hoy, donde cada país, cada nación, allana el camino de su destino con su propia idea, régimen y cultura, no puede caber una “globalización” que abarque la política, la economía, la ideología y la cultura. Las conjuras de los imperialistas norteamericanos por la “mundialización” o “globalización” persiguen el objetivo de hacer del orbe un “mundo libre” o un “mundo democrático” de estilo estadounidense, para dominar y subyugar a todos los países y naciones. La actual época es la de independencia. La historia de la humanidad avanza, no por la ambición de dominio de los imperialistas ni por su política de agresión, sino en virtud de la lucha de las masas populares por la independencia. Las maquinaciones de los imperialistas encaminadas a la “mundialización” o “globalización” no evitarán los fracasos frente a las enérgicas luchas de los pueblos del planeta aspirantes a la independencia.