Ideal del PTC (Parte 3)

Apoyo en las propias fuerzas

En toda la trayectoria de la revolución coreana el espíritu de apoyo en las propias fuerzas siempre sirvió de bandera de lucha de Corea y móvil de sus saltos.

Se creó durante la Lucha Revolucionaria Antijaponesa (1925-1945). Los combatientes antijaponeses, teniendo una férrea voluntad de que los coreanos son los dueños de su revolución, arrebataron armas a los enemigos, fabricaron con su propia fuerza hasta la pólvora y lucharon contra el imperialismo japonés aunque no contaran con la retaguardia estatal ni el apoyo del ejército regular, logrando por fin la histórica causa de la liberación de la patria.

Una vez liberado el país, los coreanos aceleraron la construcción de nueva patria rehabilitando las fábricas destruidas por los agresores japoneses y levantando nuevas ciudades y aldeas. Después de la guerra que redujo todo a cenizas, completaron la industrialización socialista al cabo de 14 años y levantaron un Estado socialista independiente, autosostenido y autodefensivo.

Aunque persistían las pruebas y dificultades sin precedentes en la historia, ellos impulsan con energía la construcción socialista, teniendo la firme confianza en la justeza y la victoria de su causa y enarbolando más alto la bandera de apoyarse en la propia fuerza.

El pueblo imbuido del espíritu de fortalecerse a sí mismo como el modo de su existencia logra éxitos portentosos en las obras de la construcción socialista.

Se construyen y remodelan numerosas fábricas y empresas que contribuyen a consolidar más el cimiento de la economía nacional independiente y, gracias al advenimiento de la era de plena prosperidad de la construcción, se levantan por doquier las creaciones monumentales multiplicándose las riquezas sociales para la felicidad del pueblo.

El espíritu de apoyo en las propias fuerzas constituye la garantía fundamental para el vigoroso avance del país