Derecho a la libertad de ideología y religión.

La libertad en ideología y creencia religiosa es el derecho del hombre. De ahí que las normas de las leyes internacionales de los derechos humanos exigen resolver el problema de la ideología y la religión no mediante la imposición del Estado u otras personas, sino según la libre voluntad de cada individuo.

En la RPDC cualquiera tiene estrictamente asegurado el derecho a elegir y profesar la ideología y la religión según su libre voluntad. Todo ciudadano elige y cree firmemente la idea Juche que es una concepción del mundo centrada en el hombre y un pensamiento para realizar la independencia de las masas populares, y piensa y actúa según su requerimiento.

Esto no es por coerción del Estado ni por imposición de alguien, sino porque todo ciudadano está convencido, en el curso de su vida real, de su experiencia y de la historia, de que la idea Juche es una ideología que protege y realiza a cabalidad la independencia del hombre y asegura plenamente los derechos humanos y de que cuando marcha por el camino indicado por ella se logran una felicidad y prosperidad genuinas.

El pueblo coreano considera como un gran orgullo tener y profesar la idea Juche y vivir según su exigencia y no permite de ninguna manera sembrar y divulgar ideas reaccionarias contrarias al derecho humano como el racismo y chovinismo que la contradicen.

Las maniobras de EE.UU. y otros países occidentales por infundir ideas y culturas reaccionarias y decadentes en un pueblo que cree y sigue solo la idea Juche, constituyen una flagrante violación de la libertad de ideología, esclarecida en las normas de las leyes internacionales de los derechos humanos y cuyo aseguramiento es un deber de todos los Estados.

EE.UU. y otros países occidentales hablan ruidosamente de alguna “libertad” de la religión. Pero en la RPDC la iglesia y el Estado están separados con todo vigor, y a todas personas les está garantizada más que mejor la libertad de la religión.

Según la Constitución Socialista toda persona elige y cree libremente, según su credo, cualquier religión y creencia y celebra retos, ritos y actos oficial o privadamente e individual o conjuntamente. Son libres tanto la construcción de los edificios religiosos como la educación religiosa.

Ni una vez el Estado ha intervenido o impuesto a las gentes que creyeran o no alguna religión, ni mucho menos ha rechazado, maltratado, reprimido y limitado la religión y a los religiosos.

Actualmente, en la RPDC existen la Federación de Cristianos de Corea, la Federación de Budistas de Corea, la Asociación de Católicos de Corea, la Asociación de Chondoístas de Corea y el Consejo de Religiosos de Corea.

Estas organizaciones religiosas tienen un ordenado sistema de sus aparatos (su Comité Central, comités de provincia, ciudad y distrito y organizaciones de base), sus iglesias o catedrales, sus publicaciones y sus instituciones educacionales, y realizan la colaboración y el intercambio con sus homólogas del mundo (el Congreso Mundial de la Religión y la Paz, el Consejo Mundial de Iglesias, el Congreso Asiático de la Religión y la Paz ,etc).

La RPDC asegura también a los extranjeros residentes en el país la libertad de la creencia. En agosto de 2006 fue construida en Pyongyang una iglesia de ortodoxia rusa, donde los rusos que residen o permanecen en la RPDC realizan sus ceremonias.

Las organizaciones religiosas creadas en la RPDC sacan a luz sus publicaciones, entre otras, pueden citarse como ejemplos Libro Santo del Chondoísmo, Sinopsis del Chondoísmo, Antiguo Testamento, Cantoral, Opción y Práctica, Conozca al Catolicismo, Pasos de la Vida de Creencia, Plegarias católicas, etc.

El Estado permite y asegura con sus leyes la libertad de la religión dentro del límite necesario para proteger el orden social, la salud, la seguridad pública, la moral y otros derechos del hombre. Prohíbe especialmente que la religión sea utilizada para introducir las fuerzas extranjeras o perjudicar el orden estatal y social.