Derecho a la vida física

Se trata de un derecho propio y primordial del hombre.

El hombre tiene su vida física, sin la cual no puede existir. Solo cuando sea sano físicamente y esta sanidad siga constantemente, puede participar tanto en la vida social y política como en la cultural y estética.

De ahí que en el párrafo 1 del Artículo 6 del Convenio Internacional sobre los Derechos Cívicos y Políticos está definido que nadie está destinado a ser despojado de su vida física sin fundamento, y en el Artículo 3 de la Declaración Universal de Derechos Humanos estipula que el hombre tiene el derecho a su vida física.

La RPDC considera la vida y la salud del hombre como las más preciosas y no perdona en absoluto los actos que perjudican su vida. La protege con todo rigor de los actos de arresto o ejecución arbitrarios por parte del organismo estatal, la organización o el individuo, así como de las enfermedades y las calamidades naturales.

En la RPDC  nadie se ve privado de su vida sin sentido, gracias a la protección que le ofrecen la Constitución y otras leyes relativas con procedimientos penales.

La pena capital, máximo castigo que priva al criminal de su vida, se aplica en casos muy limitados y a crimen de especial gravedad: intriga de derrocamiento del Estado, terrorismo, traición a la Patria y a la nación, destrucción y subversión, asesinato intencional, contrabando de drogas y su venta secreta.

Según el párrafo 2 del Artículo 29 del Código Penal, a los reos menores de 18 años en el momento de cometer el crimen no se aplica la pena capital ni se la ejecuta para la mujer embarazada.

La pena capital no constituye la violación del derecho a la vida física. Según el Convenio Internacional sobre los Derechos Cívicos y Políticos y las normas de las leyes internacionales de los derechos humanos, la pena capital se aplica a los crímenes de mayor gravedad según la ley del tiempo en que se los han cometido.

La aplicación de la pena capital es una cuestión concerniente a la soberanía de cada Estado. Por eso, apreciar si protege o no los derechos humanos según si está vigente o abrogada la pena capital, puede considerarse injusto tanto en vista del principio de las leyes internacionales de los derechos humanos como a base de la práctica de la ejecución de las leyes. Más aún, difamar y calumniar en relación con los derechos humanos, a los países que no están inscritos en el convenio internacional de los derechos humanos sobre la abrogación de la pena capital, inculpándolos de aplicar esta pena, es una violación de su soberanía estatal.

La RPDC garantiza estrictamente también la inviolabilidad de toda parte del cuerpo humano. Quitar de este alguna víscera para vender o comprar o invalidar alguna de sus partes constituye el objeto de un grave castigo jurídico.

También la compraventa o el uso de las vísceras del hombre, del feto y de la sangre, aunque sean destinados para la cura, constituyen delitos.

El derecho a la vida está garantizado plenamente no solo por la Constitución y las leyes sobre los procesos penales, sino también por las relativas a la fiscalía y el juicio, a la seguridad pública, al trabajo y a la salud pública.

En lo referente al aseguramiento del derecho a la vida del hombre, el Gobierno de la RPDC destina especialmente enormes fondos para prevenir los daños de las epidemias, para investigar e importar medicamentos preventivos y toma activas medidas para minimizar los estragos de las calamidades naturales.