Derechos de la tercera edad.

Los ancianos, en su mayoría han trabajado abnegadamente dedicando su inteligencia y entusiasmo a la lucha por el fortalecimiento y desarrollo del Estado y la sociedad y por la producción de bienes económicos y culturales.
En la RPDC los respetan. El Estado asume la responsabilidad de preocuparse por su vida y salud y aumenta de manera sistemática inversiones en su protección para ofrecerle una vida más feliz y culta. Además, intensifica la educación en la moral socialista y en las hermosas cualidades de ética para hacer reinar en la sociedad manifestaciones de ayudarlos y respetarlos.
El deber de cuidar y atender a los ancianos, en la familia corre obligatoriamente a cargo de su cónyuge, hijos y nietos que conviven o no con ellos. Sus hermanos y hermanas pueden asumir esa responsabilidad.

Los ancianos reciben periódicamente pensiones de vejez y otros subsidios del Estado y pueden pedir la ayuda del Estado aunque tengan el amparo familiar.

El anciano tiene el derecho de poseer y disponer de bienes personales y preferencia para recibir normalmente el examen y tratamiento médico en su centro de salud y de servicios médicos y el suministro de alimentos nutritivos con elementos como vitaminas y calcio, apropiados para sus condiciones fisiológicas.También goza el derecho de participar en diferentes actividades deportivas masivas y disfrutar de condiciones aptas para los ejercicios como la gimnasia y Taekwondo.

Los longevos mayores de 100 años reciben especiales beneficios sociales que el Estado les asegura.

Los ancianos pueden realizar visitas y viajes de recreación y turismo a sitios pintorescos en la primavera, el otoño y los días significativos, según su deseo, y asistir a distintas actividades sociales según su voluntad y capacidad, así como formar organizaciones como grupos o sociedades de eméritos y ancianos.

En cumplimiento de la política de protección de ancianos, los organismos del poder de todos los niveles hacen funcionar una comisión no permanente de protección de ancianos, cuyas actividades se realizan bajo la dirección y apoyo de la Federación de Protección de los Ancianos de Corea y los organismos correspondientes.

Estableciendo un fondo de protección de los ancianos, la RPDC se esfuerza por todos los medios para ayudar a los ancianos.
Los medios de prensa como periódicos y radios informan ampliamente hermosos rasgos de los ancianos y su vida alegre y divulgan ejemplos de la atención y cuidado a los mayores. Los establecimientos comerciales, de servicios públicos y de transporte reservan localidades para ellos y los tratan con más amabilidad mediante servicios especiales.

Así, les aseguran todas las condiciones posibles para que cumplan su deber y papel como miembros de la generación veterana y mayores de edad en la sociedad y las familias.