El camino del Songun.

El auténtico poderío de nuestro Ejército Popular se logra cuando todos sus integrantes se aglomeran como compañeros de armas en torno al Partido y cuando los militares y civiles logran una armonía total, y he aquí la llave de su combatividad.

Bajo la consigna “¡Que todos los militares seamos verdaderos compañeros de armas!”, el Ejército Popular continuará fomentando los bellos rasgos tradicionales de la unidad entre oficiales y soldados y predispondrá a los combatientes para que den la sangre y ofrenden la vida en aras de sus compañeros en el camino de la revolución de Songun.

Oficiales y soldados son igualmente inapreciables compañeros de armas del Comandante Supremo. Confiamos, más que en cañones, cohetes u otros modernos armamentos, en nuestros queridos soldados, y para ellos existimos los oficiales y el Comandante Supremo.

Todos los oficiales tienen el deber de cuidar atentamente a los soldados, teniéndolos por sus propios hermanos y compañeros, y acostumbrarse a caminar y caminar por el bien de ellos, aunque se les desgaste la suela de los zapatos.

La unidad militar-civil es la raíz que nutre a nuestra sociedad y lo más importante de la revolución de Songun. Es necesario que el Ejército Popular continúe desempeñando su papel de promotor y vanguardia en la tarea de consolidar monolíticamente la referida gran unidad, heredando la tradición de la guerrilla antijaponesa.

Mantendrá en alto la consigna “¡Ayudar al pueblo!”, lanzada por Kim Jong Il.

Extracto del articulo de Kim Jong UnLuchemos enérgicamente para la Victoria final, enarbolando la bandera de Songun