Autosuficiencia económica.

Todo país debe construir una economía nacional autosuficiente para consolidar la independencia política y mantener la soberanía. Lograr tal economía significa afianzar la autosuficiencia en el terreno económico, erigiendo una economía que se amolde a la realidad de cada país, apoyándose en los esfuerzos de su respectivo pueblo.


La autosuficiencia económica es la base material de la independencia política y la soberanía. Un país que no se autoabastezca en el terreno económico, no puede eludir la dependencia de otros en el plano político ni evadir su posición desigual con respecto a otras naciones. Solo la autosuficiencia económica puede consolidar la independencia política, mantener la soberanía y lograr un libre desarrollo nacional.

Si los países que han obtenido la independencia política no edifican una economía nacional autosuficiente y dependen de otros económicamente, esto significa de hecho su sometimiento a aquéllos y no se podrá afirmar que hayan conquistado la auténtica independencia. Aun en el caso de naciones que construyen el socialismo, si se subordinan a otras en el plano económico, sería como si perdiesen la independencia política, por muy avanzado que se encuentre su régimen social y por muy alto que enarbolen la consigna antimperialista.

Al luchar contra el imperialismo, los pueblos persiguen el objetivo de conquistar la independencia política de sus países y así garantizar su soberanía. Pero si después de liberados de la dominación colonial imperialista no logran autoabastecerse y vuelven a someterse al extranjero en el terreno económico, carecerá de sentido el haber conquistado la independencia política, porque, a fin de cuentas, ello no representará más que la sustitución de una forma de dependencia por otra. Si un país pierde su independencia y consecuentemente deja de ejercer su soberanía, no puede llamarse en absoluto país soberano e independiente.

Extracto del artículo de Kim Il SungMantengamos la independencia“.