Conducta violenta.

Un empleado de la administración pública estadounidense volvió a cometer un ultraje contra un surcoreano.

Hace unos días, un empleado de la administración pública estadounidense ebrio tiró al suelo a un encargado del estacionamiento y lo golpeó con la palma de la mano, criticando el mal inglés del encargado del estacionamiento.

Incluso recurrió a la violencia contra los transeúntes que intentaron detenerlo.

En este sentido, el pueblo surcoreano hace una fuerte protesta contra él, diciendo que es un resultado inevitable causado por la ocupación de Corea del Sur por parte del ejército estadounidense.

Organizaciones civiles alzan la voz de que la retirada de las tropas estadounidenses de Corea del Sur es una medida básica para prevenir los actos delictivos.

Sin embargo, las autoridades policiales no impusieron una sanción al delincuente, lo que provocó una creciente indignación de los surcoreanos.