Malvada intención de Japón.

Antes de los Juegos Olímpicos de Tokio, Japón persiste en el uso de “la bandera del sol naciente que arroja rayos”, símbolo del imperialismo, y marca el islote Dok como territorio de Japón en el mapa.

Japón es una nación de piel dura. Japón abrirá los Juegos Olímpicos frente a la pandemia mundial para avanzar hacia el militarismo legalizando su dominio sobre el islote Dok y justificando su pasado de agresión.

En el proceso de preparación para los Juegos Olímpicos, Japón traiciona una vez más los verdaderos colores de un criminal en estado de guerra. Es el militarismo moderno y el estado criminal nazi de la versión asiática lo que va a hacer un mal uso de los Juegos Olímpicos para lograr su siniestro objetivo político.

Japón debería afrontar la realidad. Hoy no es la década de 1940 cuando los imperialistas japoneses ocuparon el continente asiático defendiendo la “paz en Oriente”. Si Japón, animado por la ambición de apoderarse del territorio y por el militarismo, niega sus crímenes cometidos en el pasado, enfrentaría una gran furia y maldición por parte de la nación coreana.

Además, los Juegos Olímpicos de Tokio serán el lugar de protesta contra Japón por parte de los pueblos amantes de la paz del mundo que aspiran a la independencia y la justicia.