El espíritu de primacía de Corea no es racismo ni chovinismo

Es porque el espíritu de primacía de la nación coreana es la sublime idea y sentimiento que no permiten ninguna tendencia racista ni chovinista.

El Dirigente Kim Jong Il dijo:

El espíritu de primacía nacional que preconizamos no tiene nada que ver con el racismo ni con el chovinismo nacional.”

El espíritu de primacía de la nación coreana es, en una palabra, la sublime idea y sentimiento que se manifiestan como el orgullo y dignidad que se sienten por la grandeza de la nación coreana, y como la alta conciencia y voluntad de hacerla brillar. En otra palabra, es el orgullo y la dignidad de vivir el régimen socialista superior teniendo al gran Líder, siendo conducido por el partido y tomando la idea Juche por la ideología rectora y, al mismo tiempo, la noble idea y el sentimiento de hacer brillar el honor nacional, continuando la renovación sin dejarse influir por una visión pesimista del atraso ni jactarse del adelanto.

El espíritu de primacía de la nación coreana no tiene nada que ver con el racismo, que es una ideología burguesa reaccionaria que define la superioridad o la inferioridad de una nación según las peculiaridades biológicas de la raza.

Los racistas burgueses, argumentando que las características nacionales son determinadas por las peculiaridades raciales, califican de “raza superior” al blanco y de “raza inferior” al negro y amarillo, y aseguran que la civilización moderna la puede alcanzar únicamente la “raza superior”.

Sin embargo, el espíritu de primacía de la nación coreana no aboga por su especial evolución en el plano biológico. De principios no puede haber una “raza superior” ni una “raza inferior”. Todas las naciones cuentan con un inagotable talento y capacidad creadora.

El atraso en la civilización de las naciones, otrora sometidas a la subyugación colonial, no es innato sino una consecuencia de la política saqueadora y de oscurantismo colonial de los imperialistas.

En la actualidad los pueblos a los que los imperialistas calificaban de la “raza inferior” se han convertido en dueños de su propio destino, obtienen relevantes éxitos en la creación de una nueva vida y elevan sin cesar su nivel de civilización. Esta realidad atestigua elocuentemente cuán absurdo es el racismo burgués.

El espíritu de primacía de la nación coreana no tiene nada que ver con el chauvinismo nacional.

Esto no es sino la idea reaccionaria propia de la clase explotadora y de los imperialistas que desprecian y rechazan otras naciones, basándose en el racismo burgués.

En el pasado, los imperialistas japoneses pregonaban su “misión” de “dirigir” a otras naciones por la “superioridad” de la “nación de Yamato” y los fascistas alemanes trataron de suprimirlas y dominar al mundo bajo el manto de la “superioridad de la raza aria”. En la actualidad, los imperialistas norteamericanos, al fomentar la “globalización” y hablar sobre la “superioridad” de la raza blanca y el “papel hegemónico” de Estados Unidos en el mundo, actúan de modo avieso para apoderarse del mundo y esclavizar otras naciones. Esto no es sino el chauvinismo nacional.

Sin embargo, el espíritu de primacía de la nación coreana nunca desprecia ni rechaza a otros estados-nación. No desdeña la identidad de otras naciones si no respeta su independencia. Se opone no al orgullo de otras naciones por sus excelentes cualidades, sino a la idea tendente a despreciarlo y suprimirlo. En fin, está ligado a la sublime idea y los sentimientos de respeto y confianza hacia otras naciones y deviene una justa idea y sentimiento que no permite ninguna tendencia chauvinista.