Por dónde viene el optimismo

En 1998, el gran dirigente, camarada Kim Jong Il visitó una fábrica de la provincia Jagang y fue impresionado profundamente al ver la lucha de la clase obrera, que no cesaron la producción en la situación difícil.

Lo que le impresionó más fue el aspecto llano del recinto de la fábrica.

Los guindos con los frutos rojos que son alineados en ambos lados del camino y el recinto con un paisaje hermoso, con varios árboles y flores.

Al ver todo esto, el gran dirigente se conmovió.

Esto no fue solo un aspecto de la cultura productiva simple. Fue un microcosmos del mundo ideo-espiritual de la clase obrera de este lugar, la que avanza hacia el futuro, a pesar de todas las dificultades.

Como respondiera al pensamiento del gran dirigente, se acercó a sus ojos una consigna de gran tamaño colgada en el edificio del frente.

¡Aunque el camino es duro, vamos sonriendo!

Se rio a carcajadas diciendo en tono excitado que mira a aquella consigna, “¡Aunque el camino es duro, vamos sonriendo!”, lo cual es la consigna de la convicción que solo las personas que aseguran de la victoria fina pueden enarbolarse.

Al escucharle, los funcionarios recordaron las enseñanzas inolvidables que el Gran Dirigente les dio en el invierno de 2 años antes.

Los que tienen firme convicción aman al futuro, los que aman al futuro son optimistas, no pueden superar las dificultades y las pruebas sin el optimismo revolucionario ni pueden luchar a toda costa para el futuro, deben superar las dificultades cantando y bailando por muy complicada y difícil sea la situación.

El pueblo que cuenta con este líder que es el hombre fuerte de la convicción jamás sería pesimistas del futuro.