Mala intención por parte de EE.UU.

El 31 de agosto de 1998, la RPDC lanzó el primer satélite artificial Kwangmyongsong No.1. No fue tolerable el escándalo que los EE.UU. y sus secuaces armaron alegando que no era satélite sino un misil.

Era cuando ellos hicieron esfuerzos frenéticos por provocarnos so pretexto del problema nuclear. En ese momento, los EE.UU. armaron alboroto de que “Corea del Norte lanzó el misil de alcance intermedio”. Japón también se portó imprudente diciendo que “se hizo abierta la amenaza nuclear del Norte”.

Cuanto más se intensificaba la ofensiva enemiga contra la RPDC, tanto más ansiaban los funcionarios coreanos dar parte oficial. Pero no hubo ninguna noticia al respecto aunque pasaron los días uno tras otro.

El 4 de septiembre, la Agencia Telegráfica Central de Corea y la TV Central lanzaron la noticia especial, cuyo título fue: la “RPDC lanzó el satélite artificial colocándolo con éxito en la órbita”. El enemigo cerró la boca como si fuera sordo y mudo.

Kim Jong Il dijo: El enemigo se metió en un aprieto porque después de unos días transcurridos dimos parte al mundo sobre el lanzamiento exitoso del satélite artificial. Los EE.UU., Japón y los títeres surcoreanos armaban alboroto de que hicimos prueba de lanzar un cohete balístico de mediana distancia sin saber que no era sino el satélite artificial, lo que dejó al desnudo sus artimañas.

La revista surcoreana MAL se mofó de eso como sigue: Se vieron en el aprieto el gobierno surcoreano, los EE.UU. y Japón que intentaba sancionar por conducto de la ONU porque al principio declararon que era “cohete balístico”.

El hecho de que se convirtió en una potencia cósmica la RPDC que salió exitosa en lanzar de una vez el satélite artificial al diseñar y producir con propia fuerza provocó una gran sensación en el mundo.

Para colmo, el imperialismo norteamericano y sus fuerzas no obtuvieron nada al ser vencidos por la perspicacia distinguida y destreza audaz de Kim Jong Il que hizo calcular la capacidad enemiga de detectar el satélite con dilatar por unos días la información sobre el lanzamiento del satélite.