Partido unido de forma compacta a las masas populares

El Dirigente Kim Jong Il fortaleció y desarrolló el Partido del Trabajo de Corea (PTC) como organización política que está profundamente arraigada en las masas populares y compactamente unida con ellas.

Formalizó la misma revolución como amor y confianza en el pueblo y los aplicó cabalmente a la construcción y las actividades del partido. Para él el pueblo siempre le servía de maestro, cuya voluntad y demanda constituían la base de partida en trazar el lineamiento y las políticas del partido.

Fue cuando estaba en plena construcción la Central Hidroeléctrica de Samsu. En marzo de 2006 (Juche 95) el Dirigente la visitó y, luego de averiguar sobre las familias evacuadas de la zona anegada, enfatizó a los funcionarios en términos siguientes: “Hay que trasladarlas solo después de construir viviendas aún más excelentes que las anteriores. Dado que nuestro Partido sirve para el pueblo y también su política es para este, hay que hacer todos los trabajos de acuerdo con su interés

Cuando en marzo de 2009 (Juche 98) fue a los campos de construcción del dique de Ryongnim y la Central Hidroeléctrica de Huichon, subrayó la necesidad de tomar la misma medida para estabilizar la vida de los habitantes evacuados. Consideró la mejora constante de la vida del pueblo como máximo principio de las actividades del Partido. Cuando veía una cosa novedosa dondequiera que visitara, pensó primero en los intereses y la comodidad del pueblo preguntando por si le gustaba y se alegraba por ello.

Un día, un funcionario se informó de que en una localidad se habían agotado las cerillas y escribió sobre ello solo en una línea en la última parte del documento elevado al Dirigente.

Al informarse de esto, él llamó al funcionario y le preguntó por qué lo había reflejado en la última parte del documento si las cerillas o la sal eran de primera necesidad, indispensables para la vida del pueblo. Hay que poner en el primer lugar del documento -añadió- el problema relacionado con la vida y los intereses del pueblo, sea importante o no. Es preciso pensar primero en los intereses del pueblo y resolver prioritariamente desde el problema relacionado con ellos y el turno de todos los trabajos debe ser así-enfatizó.

La máxima del Dirigente quien consideró al pueblo como el cielo y dedicó todo su ser en bien de él, está impresa en su consigna “¡Servir para el pueblo!”. Gracias a su dirección se practicaron invariablemente las medidas populares encaminadas al fomento del bienestar del pueblo tales como el sistema de tratamiento médico gratuito, el de la enseñanza gratuita y el de derecho a casas de convalecencia y de reposo a fines del siglo pasado en que el país se veía obligado a sufrir pésimas pruebas a causa de las maniobras de los imperialistas para aislar y aplastar a nuestra República y los sucesivos desastres naturales.

Que el Partido debía la madre que atiende al pueblo responsabilizándose enteramente de su destino, fue la filosofía política que el Dirigente materializó durante todo el período de su dirección sobre la construcción del partido.

En acato a su noble voluntad, el PTC materializó incondicionalmente la demanda y los intereses del pueblo compartiendo con él la alegría y la pena bajo la consigna de “¡Todo el partido, a compenetrarse con las masas!”. Siguiendo la dirección del PTC, el pueblo coreano hizo avanzar victoriosamente la construcción socialista.

Las hazañas del Dirigente en la construcción del partido brillan eternamente junto con la historia del PTC.