La patria no puede quemar

Un día de 1952, el gran Dirigente Kim Jong Il quien realizaba las actividades extraescolares en la montaña trasera que estaba cerca de la escuela, vio a los compañeros que debatían sobre el asunto de que si los pinos estaban en la colina Moran de Pyongyang, la cual se había convertido en cenizas debido a la guerra.

El gran Dirigente, diciendo a los compañeros que los pinos de la colina Moran estaban vivos, les contó sobre que nunca se podía quemar nuestra hermosa Patria, la cual fue liberada por el padre General y que se defendía por los soldados del Ejército Popular.

En su alma no se presentó la colina Moran que se quemaba sino la hermosa colina Moran, donde se florecía el arrebol de color rojo, como el símbolo de Corea invencible y el aspecto de la Patria que había triunfado.