Diciembre 110

El Grupo de Estudio de la Idea Juche (GEIJ) de Madrid se reunió el 16 de diciembre para conmemorar el décimo aniversario del fallecimiento del Su Excelencia el Gran Dirigente, Camarada Kim Jong Il.

Para esta ocasión, leímos y tratamos la histórica obra “Pongamos de Pleno Manifiesto el Espíritu de Conceder Primacía a la Nación Coreana”.

Esta obra del Dirigente consiste en un discurso pronunciado ante los altos funcionarios del Comité Central del Partido del Trabajo de Corea, el 28 de diciembre de 1989.

De él hemos querido destacar:

Todas las naciones tiene algo por lo cual sentirse orgullosas, lo que es un ejemplo claro de internacionalismo.

Pero no debe confundirse con primacía nacional; para ello debe haber éxitos en la vida social, como por ejemplo tener una vivienda digna para todos.

La primacía nacional se puede entender como el querer que el país prospere y mejore cada día, sin que en ello intervenga ser de tal o cual raza, pretexto usado por los imperialistas para sojuzgar y someter a otros pueblos. Todo pueblo que sea capaz de decidir por su propio destino es capaz de conseguir grandes actos sin caer en las trampas del chauvinismo y el racismo burgués.

El cosmopolitismo intenta desde una postura determinada hacer que todo el mundo siga las doctrinas imperialistas, es por ello que es algo a rechazar de plano.

El pueblo coreano es un pueblo justo que jamás ha atacado a nadie, y ha ayudado de buena fe a quien se lo ha pedido; pero esta misma disposición está redoblada cuando se trata de parar  agresiones extrañas contra él.

Al basarse en la Idea Juche, que pone a las masas populares en el centro de la toma de decisiones, la primacía nacional toma un poder completamente opuesto al del chauvinismo burgués. Esto se ve en los amigos de la RPDC, que cuando la visitan se encuentran como en casa y admiran la hospitalidad y el respeto mutuo.

La singularidad de la historia coreana llena de intentos de agresión repelidos a lo largo de los años ha forjado un sentido de la nación que, con la incorporación del Juche, ha dado lugar a esta forma de dignidad nacional.

El tener un gran Líder que sirve de guía rectora ayuda al pueblo en la concesión de la primacía nacional, ya que así el pueblo se constituye en un sujeto independiente.

La lucha por la independencia y por una sociedad socialista tampoco sería posible sin un Partido como el PTC, que ejerce como fuerza rectora de la sociedad y a través del cual el Líder lleva su dirección para conseguir que las masas populares sean dueñas de su destino.

El desarrollo de esta sociedad es gracias a la Idea Juche, ya que ella es la que pone a las masas populares como sujeto real de la historia y consigue con su lineamiento conseguir esa unión indispensable entre Líder, Partido y masas populares.  Este lineamiento hace que el servilismo a las grandes potencias sea nulo, y la confianza en las propias fuerzas sea la suficiente como para conseguir todo mediante ellas.

Es importante la autoestima, pero también el valor y el coraje de luchar por forjar un destino acorde a lo que se quiere, y si las masas populares son firmes en esta determinación nadie las puede parar. Esta lucha debe ser sin tregua y en ningún caso debe desfallecer, ya que cualquier resquicio será usado como punta de ataque del imperialismo más feroz.

Es muy relevante que las masas populares estén a todos los niveles educados en este espíritu de perseguir la primacía nacional para que no se contamine de las posibles ideas imperialistas, siempre al acecho de cualquier resquicio.

Hacer conocer a las nuevas generaciones la grandeza del Partido y del Líder en su lucha sin descanso por una Corea Socialista es una tarea que no se puede descuidar, ya que manteniendo viva esta llama el camino hacia una potencia socialista basada en el Juche siempre tendrá un faro que la guíe. Esta tarea además exige ser capaces de movilizar a las masas populares para que comprendan este camino y deseen forma parte del mismo.

Es importante luchar contra las viejas ideas como las del servilismo a las grandes potencias o el dogmatismo. A la gente que lleva mucho tiempo viviendo en una potencia socialista la vida desarrollada le parece lo más habitual; hay que hacer un trabajo de concienciación del esfuerzo que esto significa para que valoren aún más el estilo de la sociedad basada en el Juche. Hay que conseguir que enarbolen la bandera del Todos para Uno y Uno para Todos como filosofía de trabajo diario.

Gracias a la unidad monolítica entre Partido, masas populares y Líder es como la sociedad coreana se transforma en una sociedad socialista de tipo jucheano, invencible y capaz de conseguir lo que se proponga pese a los innumerables agentes externos de todo tipo que la intentan atacar.

Eliminar viejas maneras de trabajo como el burocratismo es algo necesario para evolucionar a una mejor relación entre el Partido y las masas populares. No se debe obviar la labor ideológica y el conocimiento de la lucha de la guerrilla Antijaponesa, como demostración de que ante la adversidad la unión de las masas populares puede hacer frente a todo.

Es necesario también evolucionar científicamente para no quedarse atrasado y poder desarrollar eficientes productos para la economía socialista. No hay que caer en el mal llamado espíritu de la importación, en la medida de lo posible solo se deben importar los elementos estrictamente necesarios, aquellos que por avanzados puedan contribuir a una mejora de la técnica propia.

Nunca hay que olvidar que la nación coreana está dividida por los imperialistas y hay que trabajar todo lo posible para que la reunificación anhelada se realice lo antes posible.

Para terminar, también comentamos el mensaje de Su Excelencia Secretario General, Camarada Kim Jong Un, con motivo de la V Conferencia de Precursores de las Tres Revoluciones.

Ante una era como la actual que exige grandes transformaciones debido a grandes cambios, estos deben realizarse también en la Tres Revoluciones, tanto la ideológica, la cultural como la técnica. Por esto el Movimiento de las Tres Revoluciones debe adaptarse y convertirse, de nuevo, en lo que siempre ha sido, el precursor con su trabajo y modo de actuar de estos necesarios cambios que deben de ejecutarse debido a la actual situación.

Esta transformación no puede ser de cualquiera manera, no puede nunca desviarse de la  autoconfianza y del camino socialista que deben tomarse con el apoyo unánime de las masas populares, apoyadas tanto por el Líder y el Partido.

Es preciso inculcar en todos los estamentos del partido los errores cometidos que deben de ser eliminados y aprender a trabajar de acuerdo a la nueva situación. Esta forma de actuar no debe variar en ningún momento ni situación, debe ser capaz de adaptarse, algo propio de la ideología Juche, pero nunca variar un ápice en su objetivo final de construir un estado socialista basado en las masas populares.

Las tres revoluciones deben de darse en todos los ámbitos de la sociedad sin excluir ninguno; el trabajo debe ser constante, arduo y estará lleno de dificultades, sin embargo, con la unión del pueblo todo es posible.

Es importante extender este movimiento en ciudades y distritos en los cuales no existía; esta nueva implantación debe de estar basada en una excelente organización de los mandos del Partido que deben desarrollarla en estos lugares, y deben conseguir que el pueblo entienda lo que significa de manera clara para que así lo adquiera como propio en su quehacer diario.

Es necesario construir una exposición permanente de los logros de las Tres Revoluciones en cada provincia, para que de este modo el pueblo valore en su justa medida lo que puede hacerse mediante este movimiento.

Va a haber una campaña para evaluar si se está cumpliendo con la forma de actuar; si eso ocurre se le entrega una Bandera Roja como reconocimiento, pero esta bandera no es una carta en blanco que signifique que se puede uno relajar, al contrario, debe ser un acicate para mejorar y profundizar en su trabajo.