Marquemos un nuevo punto de inflexión.

Los pueblos de todas las clases sociales se enfrentan a la pesada tarea de librar una decidida lucha contra el dominio colonial de Estados Unidos y por la restauración de la soberanía y la vida verdadera en el nuevo año.

Tendremos que librar una lucha dinámica contra la dominación y la intervención de EE.UU. y sus temerarias maniobras bélicas.

Debemos llevar a cabo una amplia acción popular para censurar la política hostil de EE.UU. para asfixiar al Norte, incluyendo las agresivas maniobras bélicas, la interferencia en la reunificación de la patria y los actos de perturbación de la paz.

Es importante que denunciemos rotundamente los crímenes de las Fuerzas Armadas de EE.UU., que han infligido durante siglos la desgracia y la miseria a los surcoreanos con su siniestra intención de no sólo hacer correr el impuesto de sangre extorsionado al pueblo, sino también desolar esta tierra con el estacionamiento permanente.

Sobre todo, debemos dedicarnos a revelar a fondo la hipocresía y las prácticas gansteriles de EE.UU. para despertar a amplias capas del pueblo a la lucha contra este país.

Al mismo tiempo, tenemos que intensificar la lucha contra los traidores pro-estadounidenses que están a merced de los EE.UU.

Debemos lograr una acción conjunta antiyanqui por la causa de la independencia contra los EE.UU.

Ninguna fuerza puede frenar el avance del pueblo hacia la independencia y la justicia.

Los patriotas de todas las clases sociales deberán marcar un nuevo punto de inflexión para lograr la independencia de Corea del Sur frente a EE.UU. mediante una nueva lucha vigorosa y positiva al unísono.