Para el pleno florecimiento del arte autóctono

El arte coreano acogió su era dorada en la década de 1970.

El Dirigente Kim Jong Il, encargado del sector literario y artístico desde mediados de 1960, presentó la orientación de realizar una revolución en la esfera mientras dirigía la creación cinematográfica.

Bajo su guía se impulsó la tarea de adaptar las obras célebres creadas durante la Lucha Armada Antijaponesa a varias formas literario-artísticas como el cine y se creó el nuevo prototipo de la literatura y arte revolucionarios.

Ante todo, el Dirigente orientó a encauzar esfuerzos en el arte cinematográfico y generalizar su éxito en otros dominios literarios y artísticos.

En el proceso de adaptar al cine la obra de teatro revolucionario “Mar de sangre”, sugirió mantener las peculiaridades formales del arte cinematográfico siendo fieles al texto original y dio instrucciones en más de 120 ocasiones para retocar la película.

Después de producida la película “Mar de Sangre”, se realizó en 40 días la adaptación al cine de la obra “Destino de un miembro del ‘Cuerpo de Autodefensa’” y luego “La chica de las flores”, que recibió el premio y medalla especiales en el XVIII Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary en 1972.

La adaptación a ópera de la obra revolucionaria “Mar de sangre” sirvió de una coyuntura trascendental para eliminar el viejo estilo que quedaba por largo tiempo en la esfera operística y abrir una nueva época de la ópera revolucionaria.

Cuando se creaba la ópera “Mar de sangre”, el Dirigente escuchó más de 2 mil piezas musicales para seleccionar unas 40. Y esclareció muchos problemas que se presentaban en la creación operística, entre otros el de utilizar pangchang como un medio descriptivo principal, el de aplicar la coreografía como un medio indispensable y el de introducir la escenografía tridimensional de mutación automática.

De esta manera se crearon las Cinco Óperas Revolucionarias: “Mar de sangre”, “La chica de las flores”, “Cuéntalo, bosque”, “Verdadera hija del Partido” y “Canción del monte Kumgang”.

Bajo su minuciosa orientación nació un drama revolucionario de nuevo estilo “Ermita Songhwang” y luego, “Inmolación en la Conferencia Internacional”, “Carta de la hija”, “Tres pugna por el trono” y “Festejos”.

Además, en otros dominios literarios y artísticos como la música, bellas artes y novela aparecieron innumerables obras que corresponden a las características nacionales y la estética contemporánea y reflejan las exigencias de la época y la aspiración de las masas populares.

A base de los éxitos y experiencias obtenidos tanto en la literatura como en el arte, Kim Jong Il publicó las obras “El arte cinematográfico” y “Acerca del arte operístico”.

Gracias a la dirección del Dirigente, la RPD de Corea acogió una nueva era de florecimiento de la literatura y arte.