¿Quién es el provocador en verdad?

Recientemente, debido a la medida de expulsión del diplomático ruso por parte de EE.UU. se agravan cada vez más las relaciones entre Rusia y EE.UU. que ya estaban tensas.

A finales del pasado enero, EE.UU. ignoró la demanda de Rusia de prolongar el plazo de permanencia del ministro consejero acreditado en Washington y tomó la medida de expulsarlo.

En respuesta a esto, el dìa 17 de febrero, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia exigió la salida del subembajador norteamericano en Moscú y, a través de la publicación de un comentario, mencionó que la guerra de expulsión de los diplomáticos y la “guerra de visas” no fueron escogidas por Rusia y debido a la “guerra de visas” provocada por EE.UU. se hace aún más serio el estado de falta de los personales en las representaciones diplomáticas rusas.

Prácticamente, son muchos los ejemplos de que EE.UU. inculcó el ambiente de confrontación contra Rusia expulsando a muchos diplomáticos rusos y negando la emisión de sus visas y el aplazamiento de la permanencia bajo el pretexto de la intervención en las elecciones presidenciales, conato de asesinato del agente de inteligencia de Rusia y el ataque cibernético, etc.

En 2016, EE.UU., comentando la hipótesis de la intervención rusa en las elecciones presidenciales de EE.UU., expulsó a más de 30 diplomáticos rusos y, en 2018, hizo otro tanto contra 60 diplomáticos tomando como pretexto el conato de asesinato del ex agente de Inteligencia de Rusia ocurrido en Gran Bretaña. Estos constituyen los ejemplos representativos.

Sobre todo, en septiembre de 2021, EE.UU. exigió unilateralmente la salida de 55 diplomáticos y funcionarios rusos y amenazó diciendo que privará sus derechos a las inmunidades y privilegios legales en caso de que no obedezcan y por eso, el día 26 de enero, 27 diplomáticos rusos salieron del país y 28 diplomáticos y sus familiares están en una situación de tener que salir de EE.UU. hasta el día 30 de junio.

Todos los hechos muestran que justo EE.UU. es el provocador de todo tipo de conflictos diplomáticos que, para la realización de sus malsanos propósitos, pisotean indiscriminadamente las básicas costumbres diplomáticas para no hablar ya de las leyes internacionales.