Noble devoción.

El Presidente Kim Il Sung, que se consagró a la gran unidad nacional, dejó huellas imborrables en la historia de la reunificación de Corea.

Su voluntad era rechazar la dominación y la interrupción de las fuerzas extranjeras y lograr la reunificación de la Patria a fuerza de los esfuerzos unidos de la nación coreana.

Desde el primer día de la división de la patria, había establecido la gran unidad nacional como pilar de la reunificación y dirigió con energía la lucha para realizarla.

Abrazó al pueblo deseoso de la reunificación de la Patria sin tener en cuenta su pasado y lo condujo por el camino de la reunificación y el patriotismo, valorando su conciencia nacional y su patriotismo.

Gracias a su amplitud de miras, se abrió una nueva historia de la gran unidad nacional y el movimiento de reunificación pudo avanzar con firmeza.

La nación coreana admira mucho al Presidente como padre de la nación coreana y cargador de la gran unidad nacional.