Unidad monolítica coreana

Lo importante en el credo político del Dirigente Kim Jong Il (1942-2011) fue la unidad monolítica.

En la década de 1990, en que la RPDC pasaba pruebas más severas, la elevó a una etapa más alta, teniendo como modelo el estilo de lucha y modo de trabajo manifestados por el Ejército Popular de Corea. De ahí que esa unidad resultó fuerza irresistible que no podía quebrantar ni con armas nucleares.

Nuevo plano de la unidad monolítica

La unidad monolítica coreana no es la maquinal de miembros de la sociedad, sino que es como un cuerpo orgánico de que el partido y las masas están unidos sólidamente en lo ideo-volitivo y moral en torno al Líder.

Tal estructura sociopolítica, la esclareció precisamente el Dirigente Kim Jong Il.

Dio a conocer la posición y el papel que ocupa el líder en la revolución y la construcción y presentó la teoría de la unidad monolítica centrada en el líder de que la unidad de las masas populares armadas con la idea de líder teniéndolo como núcleo constituye la más sólida y poderosa.

La unidad monolítica coreana se basa en la sublime obligación moral al líder que se responsabiliza del destino del pueblo y la de entre los compañeros que se ayudan y guían mutuamente. He aquí su importante característica.

Gracias al Dirigente, la RPD de Corea se convirtió en una gran familia en que todos sus miembros se ayudan y guían entre sí.

Después de mediados del decenio de 1990, cuando la RPDC realizaba la marcha penosa en defensa del socialismo, el Dirigente Kim Jong Il presentó el EPC como el grueso de la revolución e hizo que toda la sociedad aprendiera su estilo de lucha y modo trabajo, así que elevó la tradicional unidad monolítica coreana a un nuevo plano. Ante la realidad de que el ejército ayuda al pueblo y este apoya a aquel y defienden a riesgo de la vida al líder y el partido mediante la gran unidad militar-civil, se hizo añico la tentativa de las fuerzas hostiles para aplastar a la Corea socialista.

Mundo de confianza

El Dirigente Kim Jong Il desplegó todos los trabajos, siempre confiando firmemente en los compañeros revolucionarios, y estos le siguieron fielmente considerando su confianza como máxima gloria.

Él consideraba que la vía más correcta para lograr la unidad monolítica eran el infinito amor y la confianza en el ser humano, o sea, el pueblo.

Su mundo de confianza se manifestó de modo concentrado en resolver todos los problemas, apoyándose enteramente en la fuerza del pueblo al considerarlo como el cielo. Durante su dirección sobre el terreno siempre se sentaba frente a los habitantes locales y sacaba de sus palabras modestas la vía excelente para impulsar la construcción socialista. Solía aconsejar a los funcionarios que no había nada imposible si confiaba en la fuerza del pueblo y la movilizaba.

Su confianza en el pueblo produjo la confianza y el apoyo absolutos del pueblo e hizo más poderosa y sólida la unidad monolítica coreana. Gracias a esta, la RPD de Corea, no obstante del territorio no grande y la población no numerosa, pudo preparar el trampolín de la construcción de la potencia socialista al crear milagros seculares, de levantar muchas creaciones gigantescas y lanzar hasta el satélite artificial, aun en la situación tan rigurosa en que otros se habrían doblegado inevitablemente.