Socialismo, verdad de la historia

El siglo XX fue registrado como nueva época de la historia en que se hizo realidad el socialismo imaginado por la humanidad solo como ideal durante varios siglos.

Pero el movimiento socialista mundial sufrió reveses severos a fines de dicha centuria.

Porque se vino abajo sucesivamente el socialismo en varios países de Europa Oriental e incluso en la URSS que existía por 70 años como primer Estado socialista del planeta. Gran multitud de gentes que aspiraban y se inclinaban al socialismo cayeron en el disturbio espiritual, el titubeo y el pesimismo. Mientras tanto, los imperialistas y los traidores al socialismo vociferaron el “fin” del socialismo.

En aquella situación crítica concurrieron a Pyongyang, capital de la República Popular Democrática de Corea, muchos amigos y personalidades extranjeros provenientes de todos continentes y regiones del globo terráqueo, con motivo del 80 aniversario del nacimiento del Presidente Kim Il Sung en abril de 1992. Muchos delegados de los partidos comunistas, del trabajo y progresistas que presenciaron los éxitos logrados por el Partido del Trabajo de Corea y el pueblo coreano en la construcción socialista y recibieron las instrucciones del Presidente, expresaron la decisión de defender y hacer avanzar el socialismo y organizaron conversaciones bilaterales y multilaterales para discutir la vía para defender la causa socialista y restaurar de manera novedosa el movimiento socialista. Se proclamó por fin la Declaración de Pyongyang titulada “Defendamos y llevemos adelante la causa socialista” el 20 del mismo mes.

Su esencia era luchar enérgicamente por reconstruir el socialismo y defender los principios socialistas.

El documento firmado por los líderes y los delegados de 70 partidos del mundo, enfatizó que el socialismo es la sociedad que representa el futuro de la humanidad y la causa socialista saldrá infaliblemente triunfante por su veracidad y justeza, así como exhortó a los partidos y los pueblos progresistas del mundo a luchar hasta el fin por allanar el futuro de la humanidad con la firme confianza en la causa socialista.

La Declaración de Pyongyang sirvió de motivo histórico que inspiró el vigor de renacimiento al movimiento socialista del mundo y lo llevó adelante sobre una nueva órbita. Se despejó la confusión dentro del movimiento socialista y los partidos y personalidades progresistas del mundo cobraron la confianza y el ánimo. Hoy en día el número de los partidos políticos que la firmaron se aumentó en más de 310.

Muchas personas del mundo volvieron a simpatizarse con el socialismo y el movimiento socialista llegó a cobrar nueva vitalidad, lo cual dejó al descubierto lo absurdo del “fin del socialismo” en que insistían tanto los imperialistas y sus voceros y, al mismo tiempo, testimonió que el socialismo es la ciencia y verdad y el triunfo del socialismo, ideal de la humanidad, es la ley inviolable de la historia.

La RPD de Corea que defiende el socialismo centrado en las masas populares constituye un farol de esperanza para quienes aspiran este sistema.

Aquí las masas trabajadoras, convertidas en dueñas del Estado y de la sociedad, manifiestan plenamente la demanda independiente y la capacidad creativa, mientras todas las cosas de la sociedad sirven para ellas. Sin saber siquiera la frase de que los ricos se hacen más ricos y los pobres, más pobres, todas ellas disfrutan de la vida digna basada en el principio de la igualdad. Se benefician del sistema de tratamiento médico gratuito y el de enseñanza obligatoria gratuita, no se preocupan por el desempleo y viven en una gran familia armoniosa guiándose y ayudándose unas a otras.

Mientras existen las masas populares aspirantes a la independencia, no se cambiará el rumbo del desarrollo de la historia. El socialismo es la ciencia y la verdad de la historia.