Para mitigar la sequía

El 17 de junio es el Día Mundial contra la Desertificación y la Sequía.

Según datos, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) publicó un informe de que el 40% de la superficie terrestre global fue desertizado en los últimos años. El documento escribe que el agotamiento de los recursos naturales, la carencia del agua y la extinción de la biodiversidad en varios lugares del mundo causan el aumento de tierras inútiles y afectan a la mitad de la población mundial.

Subraya que la desertización de terrenos cultivables provoca la disminución de la capacidad de absorción y almacenamiento del carbono, acelerando el recalentamiento global.

Y avisa de que si no se toman medidas urgentes, será desertizada la superficie de tierra equivalente al continente sudamericano hasta el año 2050.

Actualmente, el proceso de desertización afecta a más de 110 países y se acelera por la tala de árboles, la roturación de terrenos cultivables y otras prácticas.

Con motivo del Día Mundial contra la Desertificación y la Sequía de este año, el secretariado de la ONU de la Convención sobre la Prevención de Desertificación llamó a todos las naciones a concentrarse en superar la sequía, elevar la conciencia social sobre ello y cooperar activamente en esta materia.

La RPDC, uno de los países contratantes de dicha convención, despliega enérgicamente las actividades contra la desertificación de la tierra y la sequía como un movimiento de todo el Estado y pueblo bajo la orientación y ayuda activa del Partido del Trabajo de Corea y el Gobierno.

En los bosques e invernaderos construidos con óptimas condiciones en varios lugares del país se cultivan cada año centenares de millones de ejemplares de buena especie, y se realiza regularmente la reforestación, incluyendo el trasplante de árboles en las temporadas primaverales y otoñales.

Se introducen activamente los métodos agrícolas de protección, consistentes principalmente el revestimiento de plantas, el cultivo sin arado y la administración mínima del suelo y la rotación de cultivos en un intento de prevenir la erosión y aumentar la fertilidad y la capacidad de retención del agua.

Y la agro-silvicultura se emplea ampliamente, así se propicia la protección de terrenos y las ganancias económicas reales.

Se construyeron grandes canales por gravedad para regar decenas de miles de hectáreas de arrozales y secano y se ponen empeño en perfeccionar en unos años un sistema de riego para centenares de miles de hectáreas de secanos.

Ya se estableció el sistema de control general para prevenir los daños por inundaciones y aprovechar con eficacia los recursos hidráulicos, basado en la técnica de control de cuencas con el uso de las imágenes obtenidas por satélite. Se acondicionan embalses y áreas para recoger aguas y se refuerzan las instalaciones para impedir la erosión y el derrumbe de montes.

Se han construido fábricas de abonos orgánicos compuestos en varios lugares del país y se desarrollaron eficaces abonos de microorganismos, contribuyendo a evitar la erosión del suelo y aumentar sosteniblemente su fertilidad.

Cumpliremos con nuestra responsabilidad y papel para proteger la tierra y lograr el desarrollo sostenible de la agricultura y nos sumaremos activamente a los esfuerzos internacionales para prevenir la desertificación y la sequía.

Sin Ki Yong, director del Instituto de Agronometría de la Academia de Ciencias Agrícolas