Sobre el esfuerzo maternal.

Las que ayudan a crecer a miles de hijos en la RPDC son, habitualmente, las madres y quien les atendió y dirigió fué el Gran Líder Kim Il Sung.

En la I Conferencia de Madres, el Gran Líder dio enseñanzas significativas que lo que aprende de madre en la infancia es inolvidable durante toda la vida, lo que recordamos nosotros es la palabra de madre, el ejemplo de madre, la imagen de la madre da una influencia importante en formar la personalidad y el hábito de las personas, y que desde la antigüedad los hombres buenos recibieron buena educación de su madre desde pequeño.

Era el Gran Líder quien presentó atención a reducir las cargas domésticas adivinando su sufrimiento no conocido y su esfuerzo y siempre prestaba atención a las mujeres para que sean un ejemplo excelente de los hijos, siendo miembros dignos de la sociedad.

Las buenas madres crecen a los buenos hijos y un gran maestro está detrás de una buena madre.

El Gran Líder dedicó todo su esfuerzo y atención para que las madres llevaran una vida digna al concientizar profundamente de la honrosa misión ante la época y la revolución.

Auténtica felicidad.

Fue el 16 de febrero de 1963, cumpleaños del estimado Kim Jong Il.

Sus compañeros estudiantes le pidieron que hiciese compañía en celebrarlo junto con ellos aunque modestamente. El aludido lo agradeció profundamente lamentando no poderlo aceptar. Los estudiantes no disimularon a su vez el lamento.

Les consoló diciendo que Kim Il Sung se dedicaba en cuerpo y alma en aras del pueblo sin festejar ni un solo día natalicio, todo eso en aras de la prosperidad nacional y la felicidad del pueblo y no podría celebrar su cumpleaños. Continuó hablando de que consideraba su obligación devanar los sesos de cómo hacerle descansar un rato siquiera y cómo corresponderle a su atención y dadivosidad y enseñó que la felicidad auténtica del soldado revolucionario residía en hacerle aliviar las preocupaciones y los quehaceres.

Fue la enseñanza que impactó en los corazones de los estudiantes.

A continuación dijo que la buena salud del Líder garantizara la felicidad y el porvenir del pueblo y dedicarse en cuerpo y alma a hacerle al Líder contento y feliz había de ser el punto de partida y la pauta de todas las labores de los soldados revolucionarios.

Terminó diciendo que no le tomaran a mal por no aceptar la proposición y se dispondría a compartir siempre con ellos la alegría y la pena apreciando mucho el amor y el apoyo cálidos que ellos le dispensaban.

Así que sus enseñanzas del día natalicio se cristalizaron como sentencia preciosa sobre la concepción de la vida de los revolucionarios.