Respuesta de la Asociación de Estudio de DD.HH en Corea.

A la pregunta de un reportero de la ACNC formulada en relación con que el «relator especial» de la situación de derechos humanos de Corea calumnió cruelmente el estado actual de DD. HH. de la RPDC en la 76ª sesión de la Asamblea General de la ONU, el portavoz de la Asociación de Estudio de Derechos Humanos de Corea (AEDHC) dio la siguiente respuesta:

Hace poco, el llamado «relator especial» de la situación de DD. HH. de Corea calumnió brutalmente en un escenario de la ONU a nuestro Estado con algunos disparates como «violación sistemática de DD. HH.» y «represión de la libertad de expresión».

Nunca hemos conocido a tal «relator especial» ni estamos interesados en su facultad.

Al cabo de tergiversar la realidad de la RPDC, él acusó malignamente hasta las medidas profilácticas más realistas y justas, tomadas por nuestro Estado acorde a sus condiciones reales para hacer frente a la situación mundial de la COVID-19, hablando del «sustento de la población«.

Nuestro Estado se responsabiliza totalmente de la seguridad de vida y el sustento de nuestro pueblo y no hemos pedido nunca a nadie que se preocupara de las condiciones de vida de nuestros habitantes.

Se da la mayor y absoluta prioridad a los intereses del pueblo y se garantizan con firmeza su dignidad e intereses en nuestro país donde se practica perfectamente en todas las esferas de la vida social la política de dar primacía a las masas populares.

Aunque alguien tergiverse nuestra realidad y difame a nuestro Estado, no podrá encubrir la superioridad del socialismo al estilo coreano centrado en las masas populares. Por el contrario, frustraremos los complots anti-RPDC de las fuerzas hostiles con el poderío de la unidad monolítica.

Sabemos bien que el chisme del «relator especial» no es un embuste de una figura individual con visión errónea, sino que fue ideado bajo la instigación de EE.UU.

Es bien conocido en el mundo que EE.UU., campeón en la violación de DD. HH. con el peor registro de derechos humanos, se finge «defensor de DD. HH.» aprovechando el «tema de DD. HH.» como aparato de intervención en asuntos internos de otros países.

Con ojos bien abiertos, la ONU deberá tomar con urgencia la medida para crear el cargo de «relator especial» encargado de controlar y supervisar la situación de DD. HH. de Estados Unidos que sufre las crónicas «complicaciones de DD. HH.» como la discriminación racial, aversión a los inmigrantes, maltrato infantil, violencia policial y crímenes con armas de fuego.