Amistad en el corazón.

El mundo de amor al hombre del Gran Dirigente camarada Kim Jong Il era lo más caluroso y noble, incomparable por nada en su anchura, profundidad y entusiasmo.

Wail Barakat, miembro de la embajada de República Árabe de Egipto en Corea era el hombre que fue renacido por el amor ardiente del Gran Dirigente.

Los médicos que se dedicaban al tratamiento médico desde hace mucho tiempo no se atrevían a operar a Wail Barakat que apenas mantenía su vida por ser severamente herido. Su madre que llegó desde Egipto abandonó todo al ver la situación de su hijo.

En este momento, informado de la noticia, el Gran Dirigente hizo tomar las medidas necesarias para salvarle a pesar de que sufría el dolor de la perdida máxima de la nación.

Gracias a su amor, fue organizado el equipo médico con 10 médicos competentes y prepararon las más avanzadas medicinas y equipos médicos.

Los médicos empezaron la curación del paciente de día y de noche.

Toda esta sinceridad, al fin y al cabo creó el milagro.

El paciente que se había encontrado ante el dilema de la vida o muerte pudo recuperar su conciencia, podía salir del hospital con el cuerpo totalmente recuperado.

Su madre y los miembros de la embajada que experimentaron la realidad que el amor vence la muerte no por las palabras del mito, sino por en persona, derramaron lágrimas.

Su madre expresó su agradecimiento diciendo que “Su Excelencia Kim Jong Il, el gran dirigente del pueblo coreano ofreció el amor paternal infinito para mi hijo. No sé cómo responder a su amor grande. Su Excelencia es precisamente el padre quien atiende calurosamente a todos los hombres”.

El Gran Dirigente Kim Jong Il ofreció su amor más caliente paternal al Pier Budo, el exdirector del Instituto Internacional de la Idea Juche.

Pier Budo, quien antes era el empecinado filosófico burgués, se volvió al adepto a la idea Juche y era quien dedicaba todo su cuerpo y alma para el trabajo de la diseminación de la idea revolucionaria de grandes hombre, la idea Juche depositando infinita admiración al Gran Líder y al Gran Dirigente.

Fue una vez, reaparecía la enfermedad, la cual él había tenido desde antes durante la estancia en Corea.

El Gran Dirigente tomó las medidas necesarias para la curación diciendo que había venido a nuestro país y que creía en la idea Juche, por eso debían curarle su enfermedad. Así que él podía curar su enfermedad crónica recibiendo el tratamiento médico sincero durante 40 días.

Él no podía menos de emocionarse diciendo que aun su patria Francia que se enorgullece por la Torre Eiffel no le dio esta gracia. Ya que expresó su sentimiento como el balance de su experiencia a sus compañeros que quería gritar en voz alta sobre la grandeza de Su Excelencia Kim Jong Il quien es el gran maestro de la idea y teoría, un genio de la dirección y el símbolo del amor al hombre sobre la Torre Eiffel.

Literalmente el mundo del amor al hombre del Gran Dirigente es infinito.